Además, Valeria podría tener conexiones aún más influyentes, lo que hacía aún más arriesgado ofenderla.
Después de colgar la llamada, Valeria miró hacia Eduardo, quien estaba sentado en el sofá manipulando su computadora portátil.
No había imaginado que su conflicto con Sebastián terminaría involucrando a Eduardo.
—Eduardo, ya no hace falta que te quedes. —le dijo Valeria.
Eduardo alzó ligeramente las cejas. —¿Qué?
—Voy a volver a mi casa unos días. Si no, esto no se va a calmar nunca. Cuando me