…Ganas de reír.
Eduardo era realmente... un poco adorable.
—Come despacio. Voy a casa un momento.
—¡Come algo antes de irte! —Valeria intentó detenerlo, pero no lo logró.
Mediodía.
Valeria recibió una llamada de Isabella.
—¡Señorita Herrera, ya me mudé a la Capital! ¿Puedo ir a visitarte?
—¿Ya te mudaste? ¿Dónde te quedas?
—En un hotel —Isabella dijo el nombre.
Era un hotel propiedad de la familia Herrera. Valeria miró pensativamente.
—Voy a buscarte.
—¡Te espero!
***
1:00 p.m. Hotel.
Al enter