—Carolina, creo que... por ahora, no quiero a este niño.
La cabeza de Carolina zumbó, y su sonrisa se congeló.
—¿Qué... qué estás diciendo?
—Entre tú y yo no hay ninguna relación formal. Él nacería sin estatus ni reconocimiento. Y yo tengo que lidiar con la familia Herrera, no puedo reconocerlo como mi hijo. Así, el niño también sufriría. Por eso pienso que mejor hagamos la operación primero. Si en el futuro es posible, entonces tendremos otro.
Sebastián continuó:
—Carolina, sé que esto podría