Saúl, que encabezaba el grupo, cambió de expresión al instante.
¿Qué significaba esto?
¿Acaso estaban equivocados por venir a evitar que un niño quedara discapacitado de por vida?
Justo cuando las miradas a su alrededor se multiplicaban...
—¡Ahhh!
Un grito agudo de dolor escapó de los labios de Carolina, seguido de una sensación de ardor punzante en su mejilla derecha.
Valeria retiró su pie. Sus tacones altos se posaron con firmeza en el suelo. Su voz era tan fría como el viento otoñal:
—Si tant