Ante su silencio, la mirada de Carolina se nubló de desolación.
—También es mi culpa por no haber tenido más cuidado. Aquella noche la situación era tan urgente que no logré ver el auto que se nos acercaba...
Las arrugas en la frente de Sebastián se marcaron más.
Carolina había resultado con fracturas por tratar de protegerlo.
Por eso, sin importar qué, no podía permitir que quedara discapacitada.
Sebastián se puso de pie.
—Descansa un poco, voy a hacer una llamada.
—De acuerdo —respondió ella c