¡Increíble que pudiera decir algo tan descarado... y ni siquiera pestañear!
Vicente soltó una risa de incredulidad.
—¿Ah, sí? Valeria, ¿quién es esta mujer? ¿Tu cuñada? ¿O una nueva pariente que no conocemos?
La mirada que Valeria dirigió ahora a Sebastián no podía ocultar su repulsión.
—No la conozco.
¿Que no la conocía?
Entonces, ¿el Señor Jiménez no solo había traído a una desconocida a un evento tan importante, sino que su esposa ni siquiera lo sabía?
—Valeria, nuestras invitaciones deben h