—¿La señorita, se encuentra bien, doctor?— preguntó Marguy a penas el médico hubo terminado de examinar a Alba.
—Efectivamente, señorita Petit — respondió él mientras se limpiaba las gafas para luego agregar en lo que se calzaba el sombrero —Tal parece, solo ha sido un disgusto. Nada grave. Le recomiendo que descanse y, si es necesario, con media copa de láudano o un té de valeriana, será suficiente.
Damián se encontraba a buena distancia de ellos, dándoles la espalda de cara a la lluvia que s