En ese momento, caminaban por las calles de París, rumbo al mercado, cada uno llevaba dos canastas vacías. Donna María había decidido que, lo mejor sería que Alba hiciera las compras para ese día. Pero, claro, la muchacha no conocía el lugar. De modo que, al ver a Damián desocupado, como siempre, le pidió que la acompañase, alegando que no era correcto que una muchacha como ella anduviera sola por las calles.
«Aunque, decir que me lo pidió con amabilidad… lo que se dice amabilidad, no fue. Pero