99: Nuestro sacrificio.
Narra Kenneth.
—¿No podría bajar la velocidad un poco? —cuestiono al chofer.
Adolfo coloca una mano en mi pierna un segundo.
—Tranquilo, hombre. Lamento que no vayas a volver a viajar en tus lujosos jets por un tiempo, pero hay que ser discretos.
Reencontrarme con mi hermano ha sido la cosa más impactante que me ha pasado en la vida. No recordaba que se pareciera tanto físicamente a mí, pero lo es. Y aunque su voz es gruesa, y parece una roca de hielo, sé que dentro de él hay un buen corazón.
E