Al día siguiente
New York
Lance
Había estado de pie en el balcón de mi departamento, contemplando la ciudad desde lo alto y en medio de aquel espectáculo, no podía dejar de pensar en Karina. Ella había cambiado todo en mí desde la primera vez que la vi. Nunca pensé que alguien pudiera hacerme sentir así: con necesidad de tenerla entre mis brazos, con ganas de despertar junto a ella cada mañana. Y habría dado todo por haber amanecido a su lado, pero sé que aún no era posible. Debía ser paciente…