La misma noche
New York
Cristina
Doy vueltas por la casa como si un huracán pequeño pasara por dentro de mí. Cada rincón me recuerda la tarde: los papeles, las miradas cruzadas, la posibilidad de sabotajes en los aviones. ¿Hasta dónde será capaz de llegar el viejo para destruirnos? La idea me aprieta el pecho. Necesito que Roger traiga buenas noticias; que su amigo del gobierno aparezca con algo sólido. Justo entonces oigo la llave en la cerradura: la puerta se abre.
—Llegaste —salto hacia él, y