Dos días después
New York
Karina
Había pasado toda la mañana pensando en este momento. Hoy era el cumpleaños de Lance, y aunque seguía en coma, me prometí que no pasaría este día sin que su hija lo saludara. Al mirarlo, noté cómo poco a poco su rostro iba recuperando paz; las inflamaciones habían cedido y los moretones comenzaban a borrarse. Verlo así, menos golpeado por la vida, me devolvía un mínimo de esperanza.
Ahora estoy junto a su cama, con Emma tomada de mi mano. Roger la ayuda a subir u