Tres meses habían pasado desde el nacimiento de las gemelas y aun así Sofía no se sentía cómoda como para dejarlas al cuidado de Aria y Evelyn, para así poder regresar a trabajar, tal parecía que la rubia había encontrado un mejor trabajo que estar tras un escritorio, o al menos eso era lo que pensaba, en su interior la batalla de la maternidad, con lo que lo apasionaba se llevaba a cabo día a día, o mejor dicho cada mañana, ya que Sofía despertaba con el pensamiento de que ese día regresaría a