Capitulo veintiocho.
El mundo de Sofía acababa de destruirse ante sus ojos, no sabía cómo había llegado a la habitación, tampoco podría decir si había llorado gritado o incluso arrojado algo, aunque ese no era su hogar, solo podía ver por la ventana, y percatarse que la noche había caído.
Más que sentirse vacía, o dolida, se sentía furiosa, porque había sido engañada por aquel hombre, por el que ella daba todo, aun a sabiendas que él no daba nada, se había refugiado en Adrián como un ave buscaría refugio en un nido