El día había estado cargado de emociones para Sofía, y un persistente malestar que, por suerte, se les fue apenas pudo cenar, y es que si su vida antes era atareada, ahora siendo la flamante esposa del CEO lo era aún más, si bien Alexander no lo decía, y mucho menos lo pedía o lo exigía, ella sabía que debía estar perfecta para esas benditas fotografías que a cada segundo del día los reporteros le tomaban, algo a lo que es Sofía no estaba acostumbrada, y no era que la rubia no se arreglara, sim