La mañana de la boda era un torbellino de emociones contrastantes en la Casa Blanca. Para Rebecca Thorne, era el pináculo de sus ambiciones, el sueño largamente acariciado de unirse a Nathaniel Vance. Para Vance, era el acto final de su humillación, un sacrificio desalmado para asegurar la supervivencia de su hijo. La revelación de que Anastasia estaba viva flotaba en el aire como una amenaza inminente, una verdad que ninguno de los dos se atrevía a nombrar directamente.
En la suite que le habí