Las semanas se deslizaron en un torbellino de actividad implacable. El rastro de la Resistencia se había enfriado, esfumándose como humo en el viento. A pesar de los esfuerzos masivos de la operación "Cacería Sombra", Ellis y los suyos se habían desvanecido por completo, dejando solo el rastro sangriento en la fundición de Fairhaven y el búnker de los Apalaches como testimonio de su existencia. Rebecca Thorne seguía siendo una sombra sin paradero, un fantasma que acechaba en la periferia de la