Silvestre y Tobías habían cerrado con éxito el trato, ambos no podían creerlo, pero los pocos datos que Manuel había remarcado, fueron importantes y claves para el negocio.
Ambos comieron después de que el cliente se fue muy alegre y conforme.
Silvestre no podía articular palabra y miraba a Tobías consternado. Éste último después de su consternación momentánea, río y comió alegremente.
El hombre se preocupó y sintió vergüenza, su madre en su enfermedad luchaba por destruir la felicidad y la vid