El vuelo duró una hora y cincuenta y tres minutos.
Asientos contiguos porque la reserva la había hecho Paula con la lógica de quien gestiona viajes de trabajo de dos personas y que asigna los asientos del mismo modo que asignaría la reserva de una sala de reuniones: juntos por eficiencia, sin más cálculo que ese.
Isidora ocupó el del lado de la ventana.
Matteo el del pasillo.
El avión despegó sobre Barcelona y viró hacia el noreste con esa inclinación específica que hace que la ciudad aparezca