El edificio Franzani a las ocho de la mañana del día siguiente.
Siete furgonetas de medios de comunicación aparcadas en la acera frente a la entrada principal. Tres periodistas con cámara montados en el lateral del edificio con ángulo hacia la puerta. Dos fotógrafos en la esquina con la tablet en la mano monitorizando las redes en tiempo real.
El guardia de seguridad del turno de mañana había triplicado el control de acceso.
Isidora entró por la puerta lateral que usaban los empleados desde el