El apartamento de Diego a medianoche.
Las luces bajas. La mesa de la cocina con dos tazas vacías y los restos de la cena que Diego había preparado con lo que había en la nevera: pasta, tomate, queso que estaba a punto de terminarse. La comida de alguien que lleva semanas viviendo solo y que compra lo que necesita para el día sin planificar más allá.
Isidora había comido.
La primera vez en todo el día que había comido algo que no fuera el café de la mañana y la infusión de las tres de la tarde e