Las tres páginas sobre la mesa de la sala de instrucción.
Matteo las recogió con cuidado. No como quien recoge documentos del caso. Como quien recoge algo que tiene el peso de lo que ya no puede no haber sido leído.
—¿Puedo leerla? —preguntó Isidora.
Él se las extendió sin decir nada.
Isidora tomó las páginas.
La letra de Julieta: vertical, ordenada, con ese rasgo específico de las personas que aprendieron a escribir con exigencia y que nunca lo olvidaron aunque los años pasaran y los teclados