La música seguía sonando.
Los dos hombres seguían mirándola.
Todo el salón contenía la respiración.
Isidora sintió el peso de cien pares de ojos clavados en su espalda. Las cámaras estaban grabando cada segundo de esta humillación pública. Mañana los titulares serían despiadados: "La esposa Franzani dividida entre dos hombres". "Triángulo amoroso en la alta sociedad".
Pero algo había cambiado en ella durante estos meses. Ya no le importaba lo que pensaran.
Le importaba lo que ella decidiera.
Is