El piano entró con la fuerza de una revelación. La acústica de la Sala Tortona amplificó el sonido, haciéndolo rebotar contra las vigas de acero y el hormigón pulido hasta llenar cada centímetro cúbico del espacio. No era música de fondo. Era una declaración de intenciones.
La primera modelo cruzó el umbral iluminado. El scuba stretch azul cobalto bajo la luz blanca de los focos. La tela se movió exactamente como Isidora y Marco habían calculado. Con un peso específico que perdonaba el movimien