ANTONELLA
Aprendí desde muy temprano que sobrevivir no significa respirar, sino saber cuándo callar y cuándo tragar veneno sin vomitarlo frente al enemigo. Y esta vez, ese enemigo tiene nombre y maldita sonrisa: Malik. O Crow. O como quiera llamarse este bastardo con corona de oro y alma podrida.
El día empieza como un castigo disfrazado de rutina. Crow no regresó a la habitación después de que se largó con su celular en la mano la noche anterior, cosa que agradecí en silencio. No tenerlo cerca