Capítulo — El Latido del Destino
El auto avanzaba rápido por las calles tranquilas de Colonia. Afuera, el aire de verano se llenaba con los perfumes de los eucaliptos y del río cercano. Adentro, el silencio estaba cargado de ansiedad. Julia viajaba recostada en el asiento trasero, todavía débil después del desmayo. Guillermo conducía con firmeza, sin quitar la vista del camino, y Lili, a su lado, no paraba de vigilar a su hija por el espejo retrovisor.
Alejandro iba en el asiento trasero jun