Punto de vista: Sol
El celular vibraba desde hacía rato, bailando torpemente sobre la mesita de noche.
—Sol, acorda logo! —gritó Soledad desde la cocina—. A gente sai em vinte minutos!
(¡Sol, despertate ya! ¡Nos vamos en veinte!)
Sol murmuró algo ininteligible, se tapó la cabeza con la sábana, y después resopló resignada.
—¿Qué hora es? —preguntó con voz ronca, girando en la cama.
—São sete menos vinte! —dijo Julia, entrando a la habitación ya vestida y con el pelo atado en una cola perfec