Capítulo: Un anillo, cinco estrellas y un solo sí
El reloj marcaba las 19:12 cuando Nicolás Martínez salió de la joyería con la bolsita en la mano, las manos transpiradas y el corazón latiendo como si acabara de correr una maratón. Al costado, Dante y Bruno —los inseparables hermanos Montes— lo miraban con media sonrisa.
—¿Y? ¿Estás listo para que tu esposa te diga que no, esta vez de verdad? —bromeó Bruno, empujándolo apenas con el hombro.
—No jodan —murmuró Nico, sin soltar la bolsita—.