CAPÍTULO: Siempre Estaremos Para Vos
El atardecer teñía el living con una luz suave, como si el cielo supiera que lo que iba a decirse allí debía envolverse con delicadeza. Alejandro jugaba en la alfombra con sus bloques, mientras Alejandra y Damián intercambiaban miradas desde el sofá.
Era momento.
—Ale… —llamó ella con suavidad.
El niño alzó la vista. Sus ojos grandes y curiosos, idénticos a los de su padre, parpadearon un par de veces antes de arrastrarse hasta ellos con su peluche fa