Capítulo: Una Tarde de Sol y Risas
El cielo estaba despejado, sin una nube a la vista. La brisa tibia de la tarde mecía suavemente las ramas de los árboles en la plaza del barrio, donde las risas infantiles y el crujido de las hamacas componían una melodía de paz y alegría.
Anahir acomodó el bolso de las mellizas sobre el banco de madera mientras vigilaba que Alma y Brisa no se fueran demasiado lejos. Las pequeñas, con vestidos de algodón rosa pálido y zapatillas blancas llenas de arena, jug