Capítulo: El Derecho No Se Hereda, Se Gana
El sol de la tarde caía con una fuerza pegajosa, haciendo que la camisa celeste de Fabricio se pegara a su espalda sudada mientras salía del hospital. Llevaba los guantes de látex colgando del bolsillo trasero del pantalón gris y los zapatos gastados de tanto recorrer pasillos y fregar inodoros que olían a lejía y enfermedad. En su rostro se le notaba el cansancio, pero no era el de un hombre que trabaja duro, sino el de uno que arrastra el peso del d