Capítulo – El Arte de Manipular
El aula improvisada dentro del penal tenía olor a humedad y tinta vieja. Las mesas estaban rayadas, las sillas eran incómodas, y la luz fluorescente parpadeaba con un zumbido constante. Pero Fabricio Castiglioni se había convertido en uno de los mejores estudiantes del programa. Siempre puntual. Siempre prolijo y siempre tan atento.
Su apariencia era impecable: camisa limpia, cabello peinado hacia atrás, cuaderno con apuntes subrayados, letra clara. Todo era par