La tarde era tranquila en la casa de los Martínez.
Alejandra había terminado de ordenar los papeles de la clínica, Nicolás estaba en el patio con Damián y Alejandro jugaba en el living con su caja de autos.
Ana preparaba mate en la cocina, cuando el timbre sonó. Tres veces, secas. Directo. Frías.
—¿Esperás a alguien? —preguntó Ana desde el pasillo.
—No… —respondió Alejandra, caminando hacia la puerta.
Cuando la abrió, su cuerpo se tensó de inmediato.
Ahí estaban.María la madre de Fabricio Cas