Capítulo – El hijo perfecto
La puerta de hierro se cerró detrás de ella con un chirrido metálico cuando entro en la cárcel a visitar a su hijo.
Era la tercera vez en dos semanas que iba.
Pero esta vez, no venía con consuelo ,venía con veneno en su mente.
Fabricio Castiglioni estaba en su mesa habitual, con su carpeta de estudio abierta, fingiendo repasar como el preso modelo que todos creían que era. Uniforme impecable, gesto sobrio, actitud contenida.
El mismo show de siempre para todos estos