137 Capítulo – Lo que vuelve a respirar
La cárcel de la ciudad no era un infierno… pero tampoco era paz. Al final habian conseguido un buen lugar para pagar su condena.
Era un lugar donde el tiempo se retorcía en los rincones, donde las paredes respiraban secretos y las promesas se oxigenaban con mentiras. Allí, Fabricio Castiglioni cumplía su condena con una rutina impecable,estudio, buena conducta, silencio estratégico.
Para los abogados, él era un preso modelo.
Para los informes, un