—Al principio no. ¿Por qué? Supongo que porque estaba muy enamorada. Pese a la decepción inicial, seguí yendo al trabajo con las mismas ganas y no cambié mi forma de hablar con él en ningún momento. No sé si alguna vez te pasó, Dami, de ver a una chica que te gusta en brazos de otro hombre pero no abandonar nunca la esperanza de que algún día sea tuya —yo asentí indicándole que entendía lo que quería decirme, pero lo cierto es que nunca me había pasado. Yo me había enamorado una sola vez en mi