11:30 hs. - Damián.
Luego de bajar las escaleras a toda prisa, llegué a la cocina y me la encontré sentada delante de una vaso de agua y una taza de café. Me indicó que me acomodara frente a ella y me ofreció la infusión caliente. Se encendió un cigarrillo y fui yo el que inició la charla.
—Me pareció entender que tu marido te pidió el divorcio, ¿no?
—Sí, dice que quiere tener la libertad de poder rehacer su vida cuando él quiera con la cría esa que conoció. Menudo hijo de puta. Encima tiene lo