07:30 hs. - Fernando.
—Siete y media, la puta madre...
Cuando empezó a sonar el despertador, empecé a maldecir en todos los idiomas que conocía mientras me retorcía en la cama. Ya me estaba empezando a reventar soberanamente las pelotas tener que leventarme temprano todos los días. Hacía años que vivía con las responsabilidades contadas y por eso todavía no me terminaba de acostumbrar a ese nuevo estilo de vida. ¿Qué estilo de vida? El de estar disponible para Salomé las 24 horas del día. Sí, m