14:20 hs. - Damián.
—Otra vez vuelves a hacer lo mismo.
—¿El qué?
—Ignorarme cuando te estoy hablando.
—¿Eres consciente de que estoy aquí contra de mi voluntad?
—Eso no es excusa. Eres muy maleducado.
—¿Yo maleducado?
—Que te esté chantajeando no significa que tengas que tratarme mal.
—Vaya espécimen eres.
Ahí estaba yo por segundo día consecutivo, cara a cara en una mesa almorzando con la becaria en vez de estar pasando con Salomé mis pocas horas libres. Y de nuevo me había llevado a ese bar