21:05 hs. - Damián.
—Oye... Oye... ¡Oye!
—¿Q-Qué? ¿Qué pasa?
—¿Estás bien?
Como pude, abrí los ojos y lo primero que vi fue una carita angelical muy cerca de mi rostro observándome con cierta preocupación. Me había quedado dormido en el segundo descanso del día y la mismísima Clara era la que me estaba despertando.
—¡Dios! ¿Llevo mucho tiempo dormido? ¡Mierda! ¡Los papeles! Tengo que...
—Espera, calma —rio la muchacha—. Recién está terminando el segundo descanso. No llevarás dormido ni media ho