El viaje de regreso a Milán se me hizo más largo de lo normal. Dejé a Samantha con una buena cantidad de dinero en efectivo y planes claros de marcharse muy lejos.
Eso era lo correcto, lo más seguro para ella. Estaría lejos de las garras de los Corsini, fuera del alcance de Piero y de todo el caos que él representaba. Sabía que así debía ser. Aún así, no podía evitar sentir que tal vez debí haber hecho algo más, algo para asegurarme de que estuviera completamente a salvo.
Después de nuestro enc