Samantha
El trayecto a donde sea que él me llevaba, fue largo. Mientras el camino era un poco extraño, parecía que salíamos de la ciudad, pero luego nos rodeaban muchas viviendas y al final estaba de nuevo la carretera desierta.
—Piero, ¿a dónde me llevas?
—¿Asustada? Jamás te haría daño.
—Es lo que haces desde que nos conocimos. Me estás obligando a estar a tu lado y a todo lo demás.
—Eso es porque eres mía, no porque tu fuerce a nada.
—Tu manera de ver la realidad… es totalmente distorsionada