Me desperté ahogándome con la polla otra vez.
Ethan me tenía boca abajo, con las rodillas recogidas bajo mi cuerpo, el culo en alto y la cara hundida en la almohada mientras me follaba la garganta desde arriba como una máquina. Sus huevos golpeaban mi barbilla con cada embestida. Babas y lágrimas empapaban las sábanas.
Me había mantenido plugueada toda la noche (un grueso silicone en el coño y uno metálico con joya en el culo), y ahora ambos habían desaparecido, reemplazados por su polla altern