Estaba desnuda sobre la isla de la cocina, las piernas abiertas de par en par en los estribos de cuero que Ethan había atornillado al mármol durante la noche.
Muñecas esposadas por encima de mi cabeza al colgante de luz.
Un grueso plug con joya estirándome el culo.
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Mis tetas estaban hinchadas y goteaban pequeñas perlas de leche por el abuso constante.
Las pinzas para pezones con campanitas tintineaban cada vez que respi