AMANDA
Terminé de hablar con mi abuela, la conversación me permitió relajarme y ver las ideas con mayor claridad. Por su puesto, lo primero que hizo fue reiterarme que podía irme a vivir con ella cuando quisiera, había perdido la cuenta de las veces que rechacé la propuesta.
Disfrutaba mi independencia y por mucho que quisiera a la nonna, no estaba dispuesta a renunciar por nada ni por nadie. Colgamos luego de que me insistiera con llamar a Emiliana, no le conté mucho de ella, solo que era abog