«Un diamante que quiere pulir»
Esas palabras retumban en mi cabeza una y otra vez. Vaya ni en mis más locas fantasías llegué a pensar que alguien como un profesor me llegara hacer una propuesta de ese tipo. Puede que tal vez sea yo la que le esté dando un segundo sentido a todo esto, pero si de algo estoy segura es que entre los dos hay química.
—Gracias por la propuesta, suena interesante. —muerdo mi labio inferior—. Si me interesaría asistir, pero será para una próxima ocasión, tengo otras cosas que hacer. —miento.
—¡Oh! no se preocupe, puedo esperar todo el tiempo por usted señorita y tenga por seguro que va aprovechar esas clases al máximo.
—Hasta la próxima clase profe. —afirmo con un movimiento de cabeza saliendo del aula de clases a grandes zancadas.
Cuando al fin estoy a unos buenos metros de distancia de esa divina tentación puedo decir que he estabilizado mi ritmo cardíaco.
Mientras voy camino a la cafetería voy asimilando cada una de las palabras que me dijo. Para ser sinc