Los días transcurrieron con normalidad, llegaba a la hora de costumbre y poco a poco todos se iban incorporando a sus puestos de trabajo.
Martina cómo todos los días no dejaba de hablar sobre ese vecino que la tenía enloquecida. No la dejaba dormir y no es de la manera que están pensando.
Su vecino vive al lado y cada vez que ella se acuesta la pared al otro lado empieza a ser golpeada, según palabras de ella el hombre es un acompañante por no decir prostituto.
«Vaya cosas que suceden»
La cues