Sus fuertes manos recorren cada parte de mi anatomía con hambre, mi cuerpo se siente caliente y a punto de hacer erupción.
—Eres tan hermosa bambina cattiva. —muerde mi labio inferior haciendo que una corriente recorra cada centímetro de mi cuerpo.
—No me digas palabras que no conozco. —reprocho intentando separarlo de mí, pero su fuerte agarre me lo impide— Esto no está bien, debemos parar.
—No me pidas eso, cuando lo que más he deseado es tenerte a mi merced desde esta mañana que te cru