El ascensor descendía lentamente, cada piso parecía una eternidad para Sean y James. La tensión de la reciente confrontación con los padres de Sean aún flotaba en el aire, palpable y densa. Las paredes del ascensor, de un metal frío y brillante, reflejaban sus rostros pensativos y serios. El zumbido monótono del ascensor les daba un respiro momentáneo de la turbulencia emocional.
Llegaron al vestíbulo del condominio, un espacio amplio y elegante, con suelos de mármol y plantas ornamentales estr