VIÑEDO ABANDONADO – AFUERAS DE PALERMO.
El aire cargado de polvo y humedad se arremolinaba entre las columnas rotas y las hojas secas del viejo viñedo. El viento hacía chocar las puertas oxidadas de una antigua bodega vacía, como si el mismo pasado golpeara las paredes buscando entrar.
Cristian permanecía quieto, la chaqueta negra abrochada hasta el cuello, las manos en los bolsillos. La brisa le revolvía el cabello oscuro. Sus ojos no se apartaban de los de Vittorio. Y aunque su cuerpo estaba